La Confirmación es el Sacramento que completa la gracia bautismal y une a los fieles más íntimamente con la Iglesia. Junto con el Bautismo y la Eucaristía, forma parte de los tres Sacramentos de la Iniciación Cristiana que todo bautizado está llamado a recibir.
Efectos del Sacramento
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la Confirmación produce una efusión especial del Espíritu Santo, semejante a la que tuvo lugar en Pentecostés.
Entre sus principales efectos se encuentran:
-
Fortalece los dones del Espíritu Santo: aumenta en nosotros los siete dones del Espíritu Santo: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios.
-
Fortalece nuestra unión con la Iglesia: nos une más perfectamente a la Iglesia y nos hace participar más plenamente en su misión apostólica.
-
Da fuerza para el testimonio: nos concede una fuerza especial para difundir y defender la fe mediante la palabra y las obras, capacitándonos para ser auténticos testigos de Cristo.
-
Imprime un sello indeleble: imprime en el alma un carácter espiritual permanente que no puede borrarse. Por este motivo, la Confirmación se recibe una sola vez en la vida.
El rito esencial
El Sacramento de la Confirmación se confiere mediante dos acciones fundamentales:
-
La imposición de las manos: es el gesto que simboliza la invocación y el don del Espíritu Santo.
-
La unción con el Santo Crisma: el ministro unge la frente del bautizado con el Santo Crisma, haciendo la señal de la cruz.
Mientras realiza la unción, el ministro pronuncia las palabras:
«Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo».
Requisitos para recibir la Confirmación
Toda persona bautizada que aún no haya recibido la Confirmación puede y debe recibir este Sacramento, siempre que reúna las condiciones necesarias para hacerlo.
-
Estar en gracia de Dios: es necesario encontrarse en estado de gracia. Por ello, se recomienda recibir previamente el Sacramento de la Penitencia o Reconciliación.
-
Edad: en la Iglesia Latina, la Confirmación se administra generalmente al alcanzar la edad de la discreción o el uso de razón, de acuerdo con las disposiciones de la Iglesia. En caso de peligro de muerte, puede y debe administrarse incluso a los niños.
-
Preparación: el candidato debe recibir una adecuada formación en la fe, estar debidamente preparado y dispuesto a renovar las promesas bautismales.
El ministro del Sacramento
El obispo es el ministro originario de la Confirmación, lo que manifiesta el vínculo de este Sacramento con los orígenes apostólicos y la comunión con la Iglesia.
No obstante, el obispo puede conceder a un presbítero (sacerdote) la facultad de administrar la Confirmación en determinadas circunstancias previstas por el Derecho de la Iglesia, especialmente en celebraciones concretas, como la iniciación cristiana de adultos.



